The rules of atraction

Una sensación de entumecimiento me invade cuando suelto el lastre del pasado y afronto el futuro. Finjo ser un vampiro... en realidad no es necesario que finja porque eso es lo que soy, un vampiro emocional. He llegado a tener la esperanzade que los vampiros existen, que yo nací así, y que me alimentode las emociones autenticas de los demás... Busco la presa deesta noche... ¿Quien va a ser?

- Me resultas familiar. ¿Nos conocemos? -creo que me la tiré el trimestre pasado en la fiesta del "Miércoles mojado"-.
- No.
- ¿Cómo te llamas?
- Peter.
- ¿En serio? ¿No eres del curso superior?
- No, de primer año.
- ¿En serio? Pensé que eras mayor.
- No, soy de primer año.
- Peter. Peter, el del primer año.

Tenía labios chupa pollas, asique consideré las opciones. Puedo irme ahora, de vuelta a mi habitación, tocar la guitarra, masturbarme viendo porno con una conexión ADSL e ir a dormir. O podría jugarme el dinero con Dicky y Quinlivan y ese chico imbécil de L.A. O podría llevarla al Carousel a tomar un café y dejarla tirada con la factura. O podría llevarla a mi habitación esperando que Frog no esté, drogarnos y follármela

- ¿Entonces qué piensas?
- ¿Qué pienso? Creo que, ¿por qué no? Rock and roll.

Me siguió despacio a mi habitación como si supiera lo que iba a pasar demasiado caliente, demasiado drogada para poder hablar. Estaba tan excitado que no podía dejar de temblar y se me cayó la llave cuando intentaba abrir la puerta. Se sentó en la cama y toqué una canción que yo había escrito después continué con una de Counting Crows. La toqué tranquilo, y canté la letra
despacio y con ternura y estaba tan conmovida que comenzó a llorar. Quizás fuera el éxtasis con el que se había drogado. Quizás pensaba que me amaba. Pero cuando la besé en los labios, se puso cachonda al momento. Seguía llorando y con el maquillaje corrido pero dejó que le quitara la ropa. Olía a fruta dulce. Ella era pequeña, también y el vello púbico claro y escaso.Cuando él le metió el dedo no sintió nada, no se ponía húmeda a pesar de no dejar de gemir él estaba medio tieso y perdiendo la erección. Algo iba mal, faltaba algo no sabía el que. Confuso comencé a follarla. Y antes de que se corriera se dio cuenta de lo que era: No podía recordar la última vez que había tenido sexo sin estar borracho.

-¡Peter, oh Peter!

The rules of atraction - Bret Easton Ellis

lunes 28 de marzo de 2011

1 Comment:

Ibán said...

Y lo que me marcó esta novela en la uni, increíble.

 
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